Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris cal no oblidar. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris cal no oblidar. Mostrar tots els missatges

diumenge, de desembre 26, 2010

Cataluña: Te habla un español que te quiere.

Entre les al·locucions radiades en els primers dies de l'ocupació de Barcelona és especialment significativa la de l'escriptor feixista Ernesto Giménez Caballero, pronunciada des dels micròfons de l'emissona Ràdio Associació de Catalunya, que els ocupants havien convertit en Radio Nacional de España en Barcelona. Aquest són uns fragments:

"Cataluña: Te habla un español que te quiere. Y te quiere, como los españoles de la meseta castellana desde siglos te aman: con pasión. Con la misma pasión que se quiere a una mujer.
Y la pasión, ya lo sabes: va desde el despojamiento más abnegado de nuestra propia dignidad hasta la ira terrible de esa dignidad al fin exacerbada: hasta el crimen, que por eso se ha llamado pasional.
"Quien bien te quiere te hará llorar", dice el profundo adagio de nuestro pueblo.
"La maté porque era mía", dice también otro hondo y apasionado decir de nuestro pueblo.
En pequeño, en mi particular caso de español que te quiere con pasión, ese mismo ha sido el caso de todo nuestro pueblo. De España cotigo.
(...)
Tú eres -has sido y serás siempre, ¡Cataluña!- el rostro de perfil más helénico y clásico de España: la boca que ha vertido en su lírica lemosina las más dulces palabras del mundo. Eres la más opulenta y nutricia matrona mediterránea de carnes de oro, playas azules y vergeles de pinos, mar, frutas u acantilados.
Por eso nosotros, los castellanos, los españoles de tierra adentro -adustos, secos, ardientes, celosos, vehementes, donjuanescos- siempre te hemos deseado con fiebre en los labios y un delirio en las entrañas.
Nosotros, los españoles de tierra adentro, los españoles de verdad, ¡no podíamos jamás venderte ni perderte! Podíamos, por el momento, resignarnos consumidos de pena y de pasión.
Podíamos, por el instante, morder de rabia nuestros puños, que las generaciones anteriores, abúlicas y suicidas, nos dejaron débiles e incapaces de golpear y de matar.
Pero podíamos resignarnos hasta que nuestros brazos volvieras a tornarse membrudos. Y capaces de empuñar el arma que habría de limpiar nuestro honor.
Porque tú, Cataluña, ¡nos pertenecías!, ¡y a nadie más! Y sentíamos el derecho ¡de hacerte llorar! Porque te queríamos.
Por eso las palabras de miel de mis poemas de papel, y mi pluma de trovador de hacía años -al verse pisoteadas por tu desdén y tu abandono-, se hicieron de hiel, de hierro y de sangre. Y supe encender mis arengas con alarmas de guerra, y crisparse mis manos en un arma de fuego. Y entrar un día de enero -26- en tu Barcelona, con botas de montar. Vestido de soldado, y un ansia incontenible de gritarte: ¡mía! Sí. Mía, Nuestra, ¡De España otra vez!
Vestido de soldado, con botas de montar, te hablo hoy, enero de 1939, recién liberada; te hablo por este micrófono de radio como desde una reja, como se habla otra vez a una novia. Detrás de la reja estás, amada Cataluña, contemplando el yugo de mis flechas de Amor con que de nuevo hemos de uncirnos en sacro y eterno matrimonio.
Mis rivales -los rivales de España- ahí los tienes: apuñalados en el suelo. Como peleles. Todas las riquezas que te ofrecieron allá se las llevaron aquellos celestinos, traidores y cobardes que consintieron un día tu huida del hogar hispánico."

Ernesto Giménez Caballero, Amor a Cataluña, Madrid, Ediciones Ruta, 1942, pp. 17-23

Text tret del llibre: El President Companys Afusellat de Josep Benet. edicions 62, Barcelona. 2005


divendres, de setembre 24, 2010

"UN ESPANTAJO ARRUMBADO" Article a l'ABC de Sevilla 10.11.1937

Hi ha coses que no canvien, si no llegiu aquest article del diari ABC del any 37, en plena Guerra Civil. D'altres, per desgràcia, sí, com és l'unió dels partits polítics, de l'arc parlamentari català, que es va produir llavors i que ara, que estem en un moment crucial per a les nostres aspiracions y enmig d'una ofensiva nacional espanyola, no son capaços d'arribar a un acord d'unitat.


"ABC. Diario ilustrado: Año trigésimo tercero. Número 10.747.
Sevilla 10 de noviembre de 1937
Número suelto. 15 céntimos.

UN ESPANTAJO ARRUMBADO

Azaña, en la cabecera del banco azul, cruzado de brazos, con una mueca de desdén en su boca desportillada, deja pasar la borrasca que promueven los quince diputados de derecha que se oponen al Estatuto de Cataluña, y exclama, después: "Esa protesta es inexplicable". No se explica sino por el deseo de agitar las pasiones fuera de aquí. Yo aseguro que Cataluña se unirá al resto de España al recibir su Estatuto, como no lo estuvo jamás, jamás..."

¿Recordaría sus palabras este gran delincuente de lesa Patria, cuando se vio en Montserrat con guardia reforzada, espiado, humillado y "protestado" por ministros de Companys? "Sí; pero ahora - se dirá - es el Gobierno rijo central el que se instala en Barcelona, con lo que la fusión profetizada por Azaña queda hecha plenamente."

Sin contar con las notas oficiosas de los dos Gobiernos sobre el asunto, que son prodigiosamente ambiguas y recelosas, ahí está la crónica de Francisco Pujal, leída en la emisora de la Generalidad -Controlada por el Gobierno de Cataluña- dos días antes de la llegada de Negrín y los suyos. El escritor, luego de señalar las diferencias entre Cataluña y Castilla, dice: "Cataluña es un pueblo aparte. En octubre del 34 se levantó contra España castellana. El 19 de julio, reaccionó contra el fascismo. Pero nuestra personalidad no ha sido comprendida, por desgracia o por suerte, por la España castellana, ni entonces ni ahora. Aún existen algunos malos catalanes que no ven con buenos ojos nuestra independencia. Yo les pregunto: ¿qué tenemos que ver nosotros con la España castellana? ¿Qué es lo que nos une con ella? Ahora mismo, sólo el interés de derrotar al fascismo. Mas después Cataluña quedará desligada de sus compormisos con la España Central y seremos libres. No tenemos, para estar en las trincheras, sino esta última razón: "libertad e independencia de Cataluña."

La cosa está clara: pero por si no lo estuviera se reúnen todos los partidos políticos de Cataluña al dia siguiente de la llegada del Gobierno rojo y acuerdan mostrar su incondicional adhesión "al gobierno catalán" y a Companys. ¡Espléndido recibimiento a Negrín, Prieto y su banda! ¿Recordaría Azaña su discurso parlamentario?

Todo esto, desde nuestra auténtica España, huele a viejo, a cosa definitiva y felizmente arrumbada. Es la supervivencia angustiosa del espantajo de un problema, que ya no es siquiera espantajo ¡Un problema separatista, ahora cuando la juventud española se cubre de gloria en la tarea histórica de restaurar la unidad inconsútil y tradicional de España! No; eso está batido y derrotado por las Armas victoriosas de la Cruzada que Franco acaudilla. Y no se volverá, en la vida, a hablar en España de ridículos y grotescos nacionalismos, de necedades al margen de la pedantería del "hecho diferencial", de "idiomas propios", de "revindicaciones autonómicas", de Estatutos ni de Generalidad; en una palabra, de fórmulas más o menos hipócritas de un separatismo infame, porque España está rescatando, no solamente la materialidad de su teritorio, sino la unidad moral de un espíritu español indivisible.

Apoyándonos en esta realidad hemos exhortado cien veces -reconocemos con qué escaso éxito- a muchos de los catalanes que viven acogidos a la fraternal hospitalidad de sus compatriotas de las demás regiones para que suspendan, por lo menos mientras viven entre nosotros, el uso descarado y provocativo de un dialecto, que en estos momentos y en la España nacional es de todo punto impertinente usar en público. Bastará con que esos catalanes -que suelen llevar la bandera de España en su solapa y que tienen muy buen cuidado de hablar en el español unitario cuando acuden a los Centros oficiales a pedir granjerías -recuerden que son los sicarios y salteadores de la Cataluña separatista y antiespañola los que en estos momentos propugnan la supervivencia y los privilegios del idioma catalán, para que se abstengan ellos de tener ese punto de coincidencia sentimental, inconfesable pero cierta, con los enemigos de España."